La Posada de Ojébar un Caserón del siglo XIX, ha sido minuciosamente restaurada con materiales nobles, mobiliario rústico y pequeños detalles que dan un ambiente acogedor y familiar.

 

             Corría el año 1850 cuando se construyó el edificio original. En él se medía la leche que posteriormente era vendida a las lecherías.

El nombre del lugar era “La Taberna de Dorita”.

 

             La situación de la Posada de Ojébar permite al visitante disfrutar de un entorno rural y tranquilo en plena naturaleza y al mismo tiempo la posibilidad de realizar turismo activo y visitar las maravillosas playas de la costa cántabra, situadas a tan sólo 10 minutos.

(Hablamos inglés, francés y alemán.)

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